Mantén fríos los alimentos usando una esponja

Suena extraño que puedas conservar el frío con una simple esponja, pero créenos que sí funciona.

Paso 1:

Toma una esponja nueva sin usar, humedécela un poco y métela en el congelador dentro de una bolsa sellada (déjala toda la noche anterior o unas cuantas horas antes de meterla a la lonchera).

Paso 2:

A medida que la esponja se va descongelando botan la misma agua que pueden absorber. Esta se puede congelar de nuevo después de que los niños lleguen del colegio.

Recomendación:
Como precaución asegúrate de humedecerla cada día de por medio y calentarla en el microondas por unos 2 minutos, ya que esto ayuda a mantenerla fresca y libre de gérmenes.

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